Seguros con trazas de carne de caballo

Estos últimos meses vemos como aparecen en prensa multitud de noticias desvelando que los alimentos que consumimos no son lo que parecían ser. Así descubrimos que las hamburguesas, lasañas, empanadillas que compramos a diario no contienen los ingredientes que decían tener en sus respectivas etiquetas.

El hecho es bastante grave. No solo por consumir carne de caballo en vez de la carne de ternera que habíamos pagado, sino que asistimos perplejos a la falta de control sanitario y administrativo antes estos productos vitales.

La pregunta salta a la vista: ¿Qué estamos comiendo?, ¿cuál es la calidad de esos productos y en qué nos afecta a nosotros y a nuestras familias?

Habrá quien nos espete que quizá podíamos haber intuido la baja calidad de los ingredientes ante un precio excesivamente bajo o de un alimento pre-cocinado, pero la verdad es que no somos expertos analistas y debemos fiarnos y arriesgarnos con lo que nos ofrecen.

Y reflexionando, ¿acaso no sucede lo mismo, salvando las distancias, al contratar un seguros de cualquier forma?.

La experiencia ratifica nuestra duda. Acaso no arriesgamos en exceso si contratamos pólizas alegremente desde Internet con comparadores de los cuales no tenemos mucha información, a precios sin competencia. Si nos fiamos de nuestro banco cuando nos dice que vela por nuestros intereses. Y si aseguramos nuestro patrimonio sin tener pleno conocimiento de las coberturas, de la letra pequeña o la letra invisible, ¿acaso no nos exponemos demasiado?

De momento, al contratar a muy bajo precio, vamos pagando menos y vamos ahorrando un poquito más y así nos despreocupamos mientras el tiempo pasa.

Hasta que descubrimos, justo cuando más falta nos hace que el seguro responda, que no era ternera lo que habíamos pagado, que el contrato no ponía lo que habíamos leído, y que quizá (perdonenme la expresión) se habían detectado coberturas “fecales”.

Si, al final no era ternera, y como usuarios desprotegidos, nos lo hemos tenido que tragar igualmente. De todas formas no teníamos los recursos, la formación ni la experiencia para poder detectar la estafa inicial.

Es necesario un cambio de mentalidad para garantizar nuestra protección.

En el sector seguros, si tenemos en mente proteger nuestro patrimonio, te proponemos acudir a un experto profesional que vele por tus intereses. Para garantizar que lo que contratemos sea lo que necesitamos, sin sorpresas y con garantías.

A tal efecto puedes contar con los Mediadores de Seguros Colegiados. Tienes uno más cerca de ti de lo que crees y contratar tus pólizas no te costará más.

por Dora A. Segura

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